Fundación Cumple 11 años de vida Carta de su Presidente, Gastón Galleguillos
27 Abril 2008
   

Carta de su Presidente, Gastón Galleguillos 

El espíritu emprendedor en las personas tiene múltiples facetas.  Algunas de ellas son la fijación de metas ambiciosas, la perseverancia, la creatividad, el liderazgo, el hacerse cargo, el compromiso y, muy importante, el disfrute…la pasión.  Menos nombradas son dos en las que vale la pena detenerse.

Primero, la generosidad que lleva a los emprendedores a hacer crecer sus empresas, velando porque sus empleados, que son sus personas más cercanas luego de la familia y de los amigos, puedan tener y aprovechar oportunidades para desarrollar al máximo sus talentos.

La segunda faceta la llamo comportamiento ético y reconozco en él, a su vez, dos tipos: el comportamiento ético consciente y positivo y el comportamiento no ético inconsciente y negativo. El comportamiento ético positivo caracteriza al emprendedor que toma sus decisiones basado en valores permanentes.  Es el que sabe que maximizar las utilidades este año puede llevar a comprometerlas en el largo plazo.  Es el que valora poder actuar siempre con la fuerza que da tener la conciencia tranquila.  Es el que está consciente del valor para la sociedad de su acción.  Así como existe el principio de subsidiaridad del estado (el estado interviene sólo allí donde el mercado no soluciona problemas socio-económicos de interés) los emprendedores de clase mundial experimentan la necesidad de subsidiar al estado en diversas áreas en las que éste por la razón que sea no está cumpliendo a cabalidad. Una de ellas interviene en educación en general y en la ayuda a los llamados sectores postergados de la sociedad (ancianos, enfermos, personas sin casa, niños abandonados).Estos son los sectores a los que todos estamos dispuestos a hacer contribuciones. Hay otros sectores en los que no se alcanza este nivel tan   grande de acogida; aquí no se hacen colectas callejeras ni están en los 5 pesos del vuelto de una caja de supermercado, pero existe consenso al nivel empresarial  en concurrir a financiarlos.  Aquí coloco a la Fundación Paz Ciudadana, a la Fundación Libertad y Desarrollo, al Centro de Estudios Públicos entre varias otras.  Estas existen y seguirán existiendo por mucho tiempo más y, además, reciben y seguirán recibiendo el financiamiento de las empresas, estas no son instituciones caritativas,  sus acciones están motivadas por abordar áreas de interés ciudadano de necesidad inmediata.

Finalmente, junto a todas estas instituciones que atienden los problemas urgentes de la ciudadanía hay otras que están inspiradas en satisfacer aquellas necesidades que son importantes pero que tienen dos características. Uno, son comprendidas por un porcentaje muy bajo de la población y, dos, pueden esperar. Entre estas instituciones está nuestra fundación, la Fundación Futuro Emprendedor.  Estamos en el área educacional interviniendo en todo tipo de colegios, liceos, escuelas, institutos, etc. Si la educación escolar en nuestro país muestra una realidad que sólo puede expresarse a través de la vergüenza, no cuesta mucho imaginar la magnitud del desafío de quienes nos moviliza un tipo particular de educación. Aquella que se concentra en desarrollar uno de los tantos talentos con que llegamos al mundo, el talento emprendedor. Con una trayectoria de ya once años que ha sido posible gracias al aporte de recursos financieros, humanos y materiales de múltiples empresas regionales y nacionales, a la dedicación entusiasta y profesional de las profesionales que dan vida a sus programas (Anita Bontá, Directora Ejecutiva, Paula Aguilera, Paula Garimani, Marcela Jaramillo, entre otras) y al concurso de un grupo de empresarios, altos ejecutivos y académicos que creen en la trascendencia de la misión de la fundación llegamos a esta fecha en la que damos cuenta de las actividades, programas y gestión en general desde su creación y del año 2006 en particular.